domingo, 30 de noviembre de 2025

¿Cómo debe ser la universidad peruana en el siglo XXI?

La "Capilla de Nuestra Señora de Loreto", hoy en día el Salón de Grados de la Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Este espacio, ubicado en la antigua sede de la universidad, conserva una impresionante bóveda con pinturas barrocas del siglo XVIII que representan a santos y alegorías de la Virgen María. Originalmente se destinó a la capilla, pero con el tiempo se convirtió en el salón de grados y ahora se utiliza para ceremonias y eventos importantes de la institución.
La "Capilla de Nuestra Señora de Loreto". Este espacio, ubicado en la antigua sede de la universidad, conserva una impresionante bóveda con pinturas barrocas del siglo XVIII que representan a santos y alegorías de la Virgen María. Originalmente se destinó a la capilla, pero con el tiempo se convirtió en el salón de grados y ahora se utiliza para ceremonias y eventos importantes de la institución. 

La historia de las universidades no comienza en la Edad Media, sino en las primeras civilizaciones que organizaron el saber. En Mesopotamia, las escuelas de escribas (é-dubba) fueron espacios donde se enseñaba escritura cuneiforme, matemáticas, astronomía y derecho. Estos centros formaban a las élites administrativas y religiosas, asegurando la continuidad del conocimiento en imperios como Babilonia y Acad. Allí se gestó la idea de que el saber debía preservarse y transmitirse de manera institucionalizada.

En la Grecia clásica la Academia de Platón y el Liceo de Aristóteles fueron los primeros espacios de reflexión filosófica y científica, donde se buscaba comprender la naturaleza, la ética y la política. En Roma las escuelas de retórica y derecho consolidaron la formación de ciudadanos y administradores, preparando a quienes sostendrían el orden jurídico del imperio.

Durante la Edad Media surgen las universidades como corporaciones autónomas de maestros y estudiantes. Bolonia, París y Oxford se convirtieron en modelos de enseñanza superior. Su función era sistematizar el saber teológico, jurídico y médico, y su importancia radicó en institucionalizar la investigación y la enseñanza, creando un modelo que se expandió por Europa y luego por América.

Ya en la Modernidad la universidad se transformó en motor de la ciencia moderna, la Ilustración y las revoluciones tecnológicas, consolidando su papel como espacio de innovación y crítica.

En las Civilizaciones orientales, en la antigua India, universidades como Nalanda y Takshashila (siglos V–XII) fueron centros de filosofía, medicina, matemáticas y budismo, atrayendo estudiantes de toda Asia. Las academias confucianas y el sistema de exámenes imperiales formaban funcionarios y eruditos, con énfasis en ética, literatura y administración en la China milenaria; mientras que en el Mundo islámico las madrasas y la Casa de la Sabiduría en Bagdad fueron espacios de traducción, astronomía, medicina y filosofía. Estos centros transmitieron saberes griegos, persas e indios hacia Europa, influyendo directamente en el nacimiento de las universidades occidentales.

Importancia en la civilización universal

Sin universidades, el progreso científico, filosófico y cultural habría carecido de continuidad histórica. Las universidades han sido puentes entre culturas: desde las tablillas de arcilla en Babilonia hasta los manuscritos medievales y las bibliotecas digitales actuales. Han impulsado revoluciones científicas y tecnológicas, han formado ciudadanos críticos y han asegurado que el conocimiento no se pierda, sino que se renueve en cada época.

En su esencia, la universidad es más que un edificio o una institución: es la memoria viva de la humanidad, el lugar donde el saber se preserva, se cuestiona y se reinventa, sosteniendo la continuidad de la civilización universal.

Hoy las universidades son nodos globales de investigación, innovación tecnológica y encuentro cultural. Preservan la memoria intelectual, forman ciudadanos críticos y proyectan nuevas ideas hacia el futuro. El séptimo eslabón es la universidad como institución universal, puente entre pasado y futuro, entre culturas y generaciones.

Las universidades en América

Las universidades, como instituciones históricas dedicadas al conocimiento, han desempeñado un papel fundamental en la construcción de lo que será la modernidad en América. Tanto en América del Norte como en América del Sur, las universidades fueron herencia directa de las tradiciones europeas: la anglosajona, vinculada a Inglaterra, y la hispana, ligada a España. Cada una aportó modelos distintos de organización, función y visión del saber, pero ambas coincidieron en su importancia como motores de cultura, ciencia y ciudadanía.

En la América anglosajona las primeras universidades son Harvard (1636), Yale (1701), Princeton (1746). Inspiradas en Oxford y Cambridge, se fundaron en las colonias inglesas de Norteamérica. Su función inicial fue formar clérigos y líderes civiles, con fuerte énfasis en teología, filosofía y humanidades. Pronto se convirtieron en espacios de pensamiento crítico y científico, vinculados al espíritu ilustrado y al pragmatismo anglosajón.

Asimismo fueron decisivas en la consolidación de la democracia estadounidense, en la formación de élites políticas y en el desarrollo de la investigación científica que impulsó la industrialización y, más tarde, la innovación tecnológica global.

En América hispana las primeras universidades son Universidad de Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo (1538), Universidad de San Marcos en Lima (1551), Universidad de México (1551), Universidad de Córdoba en Argentina (1613).

Su función inicial fue la formación de juristas y administradores coloniales, siguiendo el modelo de de la Universidad de Salamanca en la América hispana y de la Universidad de Coimbra en la América portuguesa respectivamente. Fueron guardianas del saber escolástico y humanista, integrando teología, derecho y medicina. También fueron espacios de debate sobre identidad, cultura y emancipación en los siglos XVIII y XIX.

Jugaron un papel clave en la independencia de los países latinoamericanos, al formar líderes intelectuales y políticos. Más tarde, se convirtieron en centros de difusión cultural y científica, aunque con tensiones entre tradición y modernidad.

Comparativamente, mientras en América anglosajona, la universidad se orientó hacia la investigación y la innovación, con fuerte vínculo entre academia y sociedad, en América hispana, la universidad fue más conservadora en sus orígenes, pero se transformó en espacio de resistencia cultural y de construcción de identidad nacional.

Ambas tradiciones convergen hoy en un mismo ideal: la universidad como institución universal, dedicada a preservar la memoria, formar ciudadanos críticos y proyectar el conocimiento hacia el futuro.

La universidad peruana en el siglo XXI

La universidad en el Perú del siglo XXI enfrenta un desafío histórico: mantener su raíz cultural y humanista, pero responder a las exigencias de un mundo globalizado, tecnológico y diverso.

Las universidades peruanas nacieron en el siglo XVI como espacios de formación religiosa, jurídica y administrativa. En el siglo XXI deben conservar esa vocación de guardianas de la memoria cultural, pero ampliarla hacia la innovación y la investigación científica.

En cuanto formación integral deben formar no solo profesionales técnicos, sino ciudadanos críticos, capaces de pensar en comunidad y en nación.

Desde la investigación aplicada, la universidad peruana debe producir conocimiento que responda a los problemas locales (salud, educación, medio ambiente, desigualdad) y que dialogue con la ciencia global.

Es importante tomar en cuenta el concepto de interculturalidad integrando los saberes indígenas, afrodescendientes y mestizos en diálogo con la tradición académica occidental sin dejar de lado la Innovación tecnológica, ser laboratorios de ciencia, ingeniería y creatividad digital, conectados con el mundo.

Recientemente se habla mucho de responsabilidad social. La universidad peruana en el siglo XXI debe vincularse con la comunidad, no como torre aislada, sino como motor de desarrollo sostenible.

Esta visión de universidad debe cumplir la función de puente entre tradición y modernidad, rescatando la riqueza cultural del Perú y América Hispana, pero proyectándola hacia el futuro. Asimismo deberá ser un espacio de universalidad reuniendo saberes diversos —científicos, humanísticos, artísticos, ancestrales— en un mismo lugar.

En cuanto al aporte al desarrollo social, la universidad en el siglo XXI deberá reducir brechas educativas y económicas, democratizando el acceso al conocimiento en una sociedad y una era del conocimiento. 

En resumen, la universidad en el Perú del siglo XXI debe ser humanista y científica a la vez; local y global, capaz de dialogar con su comunidad y con el mundo; tradicional y moderna, guardiana de la memoria y creadora de futuro e inclusiva y transformadora, comprometida con la diversidad cultural y con la justicia social.




viernes, 28 de noviembre de 2025

Arte Relacional: Cuando el espectador es el artista

Una instantánea de algunos comentarios de publicaciones de Instagram Insights, enmarcadas por Fakewhale Studio – 2025.


Por JULIO HERRERA 

Medios & Comunicación Digital.-

El arte ya no se limita a un lienzo o un marco. El hecho reciente más notable en el mundo del Arte Digital es la explosión de experiencias inmersivas en grandes festivales y espacios culturales, donde la tecnología de Realidad Extendida (XR) y las instalaciones interactivas han convertido la contemplación pasiva en una actividad de co-creación.

Este fenómeno valida directamente la tesis del teórico Nicolas Bourriaud, quien, con su concepto de Estética Relacional, argumentaba que el arte contemporáneo tiene como objetivo principal generar relaciones interhumanas y crear «esferas de sociabilidad».

El Espectador Deja de Ser Testigo para Ser el Sensor

Eventos recientes como el festival de cultura digital NOVTEC 2025 o la continua evolución de muestras de arte digital como VideoAKT demuestran que la interacción es ahora el medio y el mensaje.

Instalaciones que ‘Respiran’ con el Público: Artistas y colectivos están presentando obras que utilizan sensores de movimiento, captura de gestos o incluso análisis de sonido ambiental. El resultado son proyecciones abstractas, sonoras o lumínicas que mutan en tiempo real según la densidad de la multitud, el movimiento de un solo individuo o la resonancia de las voces.

La Forma Abstracta como Dispositivo Social: En términos relacionales, la forma abstracta proyectada o virtual no es el fin, sino el interfaz que conecta a los asistentes. Si la proyección reacciona al movimiento colectivo, la obra está forzando a los participantes a ser conscientes de su presencia mutua y de cómo su acción individual afecta a la imagen de grupo. La belleza estética se deriva, por lo tanto, de la conexión social momentánea.

El Debate sobre la «Obra Abierta» en la Era del Código

La influencia digital no se limita a la Realidad Virtual; también toca las estructuras de propiedad. Aunque el artículo de Bourriaud es anterior al auge del NFT, su teoría resuena con la tendencia del arte generativo programable.

Cuando una obra se crea mediante un algoritmo con parámetros variables (código), cada «edición» es única, nacida de una interacción o un proceso semi-aleatorio. El concepto (la regla algorítmica) es más importante que la forma final.

El Arte como Protocolo de Conexión: Este arte digital relacional propone que la verdadera obra no es la imagen abstracta que se ve, sino el protocolo social y tecnológico que hace posible el encuentro y la transformación. Al participar, el público acepta una «regla del juego» que lo sitúa en un diálogo con la máquina, el artista y otros espectadores.

En este contexto de festivales y muestras inmersivas, el arte digital se consolida no solo como una nueva expresión estética, sino como un laboratorio sociológico que utiliza el espectáculo de luces y sonidos abstractos para investigar y celebrar la conectividad humana en un mundo dominado por la tecnología.

El Arte como Diálogo: Redefiniendo la Obra en la Era Digital

La Estética Relacional de Bourriaud Explica la Revolución de la Interacción en el Arte en Línea. La irrupción de la tecnología digital ha transformado la creación artística de un acto solitario a una experiencia colectiva y dialógica. En este cambio radical, las teorías del crítico y curador francés Nicolas Bourriaud se han vuelto esenciales. Su concepto de Estética Relacional ofrece las claves para entender por qué el Arte Digital contemporáneo ha desplazado su foco del objeto físico a la interacción social y las relaciones humanas.

De la Contemplación a la Conexión

Bourriaud, en su influyente ensayo Estética Relacional (1998), argumenta que el arte de finales del siglo XX (y, por extensión, el digital de hoy) se enfoca en las relaciones interhumanas y su contexto social. La obra ya no es una entidad estática a ser contemplada, sino un dispositivo que genera encuentro, diálogo y participación.

En el ámbito digital, esta premisa encuentra su máxima expresión:

La Obra como Interfaz: La pantalla, el código o la red social no son solo medios, sino la interfaz misma de la obra de arte. Si el arte abstracto conceptual utiliza la forma no figurativa para vehiculizar una idea, el Arte Digital Relacional utiliza esa misma forma abstracta, o el código que la genera, como un punto de encuentro.

El Objeto Central es el Vínculo: Siguiendo la lógica de Bourriaud, el objeto central del arte deja de ser la imagen (el NFT, la animación) y pasa a ser la relación social que se establece a través de ella. Una instalación interactiva, una plataforma de arte generativo o una obra distribuida por redes sociales, no se completa hasta que el espectador (ahora participante) interactúa con ella y con otros.

La tecnología digital, particularmente a través del código abierto, los juegos en línea y el arte generativo en red, ha proporcionado las herramientas perfectas para la Estética Relacional:

Interactividad y Feedback: Los sistemas digitales permiten que la obra evolucione en tiempo real en función de las entradas de los usuarios. El artista crea un marco conceptual, pero la forma final es un producto de la colaboración involuntaria de la comunidad.

Distribución Descentralizada: Las redes sociales y las tecnologías blockchain (como los NFTs) han democratizado la distribución. Esto significa que la obra no reside en una galería centralizada, sino que circula y es propiedad de una colectividad. El debate y la interpretación de la obra ocurren en los hilos de comentarios, en los foros y en las discusiones en línea. La experiencia social se vuelve parte integral del proceso artístico.

«El arte digital, más que producir objetos para la vista, produce relaciones para la experiencia.»




lunes, 10 de noviembre de 2025

Comunicación: Un Lenguaje para la Paz (Arrival)

JULIO HERRERA AC&SE.-

La película "La Llegada" (Arrival, 2016), dirigida por Denis Villeneuve y basada en la novela corta de Ted Chiang "La historia de tu vida", trasciende el género de ciencia ficción convencional para convertirse en una profunda meditación sobre la semiótica, la comunicación y la capacidad humana para conectar con lo radicalmente diferente. Su premisa central es un poderoso manifiesto de que, incluso sin un punto de referencia común, la comunicación es siempre posible.

Un Lenguaje sin Gravedad Lineal
El principal desafío de la película es la barrera lingüística entre los humanos y los heptápodos (los extraterrestres). El lenguaje de los heptápodos es completamente ajeno a cualquier sistema humano conocido: no es fonético y su forma escrita (logogramas) es circular, no lineal, y se escribe en una sola acción continua, como si la frase completa fuera una sola entidad (un palíndromo visual).
Esta escritura circular desafía la linealidad inherente del lenguaje humano y, fundamentalmente, de nuestra percepción del tiempo. Los humanos percibimos el tiempo de forma secuencial: pasado, presente y futuro. El lenguaje heptápodo, sin embargo, refleja una concepción holística del tiempo, donde el principio y el final son simultáneos.
La Hipótesis de Sapir-Whorf en Acción
El núcleo teórico de la película es la hipótesis de Sapir-Whorf, o teoría de la relatividad lingüística. Esta teoría sugiere que el lenguaje que hablamos no solo expresa nuestros pensamientos, sino que moldea nuestra percepción del mundo. La lingüista Dra. Louise Banks (Amy Adams) es la clave para la comunicación, y a medida que aprende el lenguaje de los heptápodos, su propia cognición cambia.
Al dominar la escritura circular, Louise comienza a experimentar visiones precognitivas, viendo su vida completa (pasado, presente y futuro) de forma simultánea. El lenguaje se convierte, literalmente, en un "arma" o "herramienta" (como traducen los humanos inicialmente), pero no una de guerra, sino una que "abre el tiempo" y permite una nueva forma de conciencia.

La Comunicación como Puente y Paz
La semiótica de la película subraya que el significado no reside solo en las palabras o símbolos aislados, sino en el contexto y la voluntad de comprensión. La aproximación de Louise, basada en la paciencia, la inmersión cultural y la empatía, contrasta fuertemente con la impaciencia militar global, que busca traducir "qué quieren" en lugar de "quiénes son" y "cómo piensan".
"La Llegada" nos enseña que, a pesar de las diferencias radicales (seres de otro planeta con una biología y percepción del tiempo totalmente distinta), un punto de encuentro es posible. La comunicación es un acto de construcción de puentes, no de imposición de un código común. El lenguaje de los heptápodos es un regalo que permite a la humanidad (y a Louise) trascender sus propias limitaciones cognitivas y evitar un conflicto global.
En última instancia, la película es una metáfora poderosa sobre el diálogo intercultural y la diplomacia: si podemos encontrar un terreno común con seres de otro sistema solar, podemos y debemos encontrarlo entre nosotros mismos. El mensaje es claro: la comunicación es la herramienta más poderosa para la paz y la comprensión, siempre al alcance de quienes estén dispuestos a aprender el "otro" idioma.

INFO

  1. Julio Fernando Herrera Lamas

  2. WhatsApp: 51 970 285 712

  3. Correo electrónico: herreralamas@gmail.com

  4. Julio Herrera AC&SE/Facebook


viernes, 7 de noviembre de 2025